
Luna
La niña que convierte tardes en aventuras
Una viajera con mil años de calma que lleva una constelación a cuestas. Nunca tiene prisa… y siempre llega-
Es enorme, más grande que Cascarón, y lleva una constelación entera a cuestas: su caparazón está lleno de puntitos que brillan como estrellas de verdad. Nada despacito por el espacio con la calma de quien tiene mil años y ninguna prisa, y saluda tocando el cristal tres veces con la aleta: toc, toc, toc. Dicen que nunca olvida un favor… y que sabe empujar sin cansarse.

La niña que convierte tardes en aventuras

Un gato enorme con un secreto bajo los bigotes

El viajero que recoge lo perdido

Mucho más que un coche

El faro de la casita de las flores

Un soldadito de cuerda que odia dar vueltas y cuenta sus pasos como monedas. El más valiente del planeta de los juguetes perdidos.

Una muñeca de trapo con sonrisa de hilo y los mejores abrazos del universo. Sabe cosas que solo saben los juguetes que han esperado mucho.

Una cometa de tela azul empeñada en volar. Cuando lo consigue, llueve confeti.

Hablan a saltitos y el pequeño colecciona piedras que solo brillan si se las trata bien.

Mitad búho, mitad nube. Guarda los sonidos perdidos del universo y habla con su propio eco.
Todo empieza en Muy lejos de casa, el primer libro de la saga.